Santo Domingo.- La soledad puede ser un estado terrible, pero también un espacio para la sanación, el autodescubrimiento, la creatividad y la libertad de obra y pensamiento. Permite reencontrarse con uno mismo, alejarse del tumulto y del ruido para estar en verdadera privacidad y conseguir la tranquilidad, que es tan necesaria luego de una dificultad, un cambio o una ruptura. Cuando estamos solos somos como somos, nos quitamos la máscara social que todos usamos en público.
Santo Domingo.- La soledad puede ser un estado terrible, pero también un espacio para la sanación, el autodescubrimiento, la creatividad y la libertad de obra y pensamiento. Permite reencontrarse con uno mismo, alejarse del tumulto y del ruido para estar en verdadera privacidad y conseguir la tranquilidad, que es tan necesaria luego de una dificultad, un cambio o una ruptura. Cuando estamos solos somos como somos, nos quitamos la máscara social que todos usamos en público.
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