Santiago.- El sol de la 1:00 de la tarde es caribe en pleno verano. A esa hora, decenas de niños entre cinco y 15 años cubren seis horas de trabajo. Su color se confunde con el embarre de lodo en todo el cuerpo. Con las espaldas dobladas y de frente a la tierra que acumula agua que casi hierve sus pies descalzos, se hunden, muchas veces casi hasta llegar más allá de las rodillas.
Santiago.- El sol de la 1:00 de la tarde es caribe en pleno verano. A esa hora, decenas de niños entre cinco y 15 años cubren seis horas de trabajo. Su color se confunde con el embarre de lodo en todo el cuerpo. Con las espaldas dobladas y de frente a la tierra que acumula agua que casi hierve sus pies descalzos, se hunden, muchas veces casi hasta llegar más allá de las rodillas.
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