Santo Domingo.- Cuando se quiere, se puede. Hace 30 años, el huracán David y la tormenta tropical Federico convirtieron la cuenca baja del río Nizao, entre las provincias San Cristóbal y Peravia, en un enorme pedregal. Las tierras perdieron su productividad y el paisaje cambió totalmente. Sólo el ingenio CAEI, propiedad del grupo Vicini, perdió la vocación agrícola de aproximadamente 3 mil tareas de tierra.
Santo Domingo.- Cuando se quiere, se puede. Hace 30 años, el huracán David y la tormenta tropical Federico convirtieron la cuenca baja del río Nizao, entre las provincias San Cristóbal y Peravia, en un enorme pedregal. Las tierras perdieron su productividad y el paisaje cambió totalmente. Sólo el ingenio CAEI, propiedad del grupo Vicini, perdió la vocación agrícola de aproximadamente 3 mil tareas de tierra.
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