La boliviana Gabriela Zapata, la exnovia del expresidente Evo Morales, logró su libertad condicional tras cinco años en prisión por un proceso en el que fue investigada y sentenciada por seis delitos económicos, incluido el de legitimación de ganancias ilícitas.

El “mandamiento de libertad condicional” para Zapata, firmado por el juez cuarto de Ejecución Penal Abraham Aguirre, circuló primero en las redes sociales y luego el abogado de la mujer, Marcelo Tamayo, confirmó a los medios su autenticidad.
“Hay un mandamiento de libertad emitido por el juez Abraham Aguirre que dispone la libertad condicional en uno de los procesos que es el de legitimación de ganancias ilícitas”, precisó Tamayo.
Zapata accedió a un “beneficio que otorga la ley de Ejecución Penal” a personas que hayan tenido “una excelente conducta dentro del penal”, entre otros requisitos, según el jurista.
La citada norma establece que también se debe haber cumplido las dos terceras partes de la pena impuesta, o aquella que derive del nuevo cómputo, tener buena conducta y demostrar “vocación para el trabajo”.
Zapata también tiene pendiente un proceso por trata de personas por haber sido parte de un montaje para presentar en 2016 en un juzgado a un niño como si fuera hijo suyo y de Evo Morales, argumentando que nació en 2007.
Sin embargo, la mujer luego se retractó de esas afirmaciones y sostuvo que el supuesto hijo en realidad nunca nació, pese a que muchas veces había sostenido enfáticamente lo contrario.
Tamayo aseguró no tener “el dato certero de que ella haya abandonado el penal” donde se encuentra recluida en La Paz, pues por el caso de trata de personas, que aún no ha ido a juicio, debería continuar en prisión preventiva.