El trabajador desvió fondos de la empresa japonesa a una cuenta de banco en EE.UU. y con ese dinero compró miles de criptomonedas.

El Departamento de Justicia de EE.UU. ha presentado ante un tribunal federal de California una demanda para que se devuelvan más de 154 millones de dólares a una subsidiaria japonesa de Sony Corporation que supuestamente fueron robados por uno de sus empleados y luego convertidos a bitcoines.

Según la demanda, en mayo pasado un empleado de Sony Life Insurance Company Ltd., identificado como Rei Ishii, desvió dicha suma a su cuenta bancaria personal aprovechando un movimiento de fondos entre distintas cuentas financieras de la empresa.

Ishii falsificó las instrucciones de la transacción de la empresa, con sede en Tokio, haciendo que los fondos se transfirieran a una cuenta a su nombre en un banco de California. Luego con ese dinero compró más de 3.879 bitcones, que ahora tienen un valor total superior a los 180 millones de dólares, y los transfirió a una billetera fría (dispositivo para guardar criptomonedas y que no está conectado a Internet), detalla el comunicado del Departamento de Justicia.

"No deben confiar en las criptomonedas"

En la segunda mitad de mayo, la criptodivisa cotizó entre aproximadamente 46.700 y 37.300 dólares, mientras que este miércoles su valor es de alrededor de 49.000 dólares.

En base a las evidencias encontradas durante la investigación del FBI en coordinación con Sony, Citibank, la Policía japonesa y autoridades judiciales del país asiático, un tribunal californiano autorizó en junio pasado una orden de incautación de los fondos desviados. Los investigadores obtuvieron la clave privada para acceder a los bitcoines, que ya han sido incautados. En tanto, Ishii ha sido acusado penalmente en Japón.

"Los delincuentes deben tener en cuenta que no deben confiar en las criptomonedas para ocultar a las fuerzas del orden sus ingresos obtenidos ilegalmente. EE.UU. coordina ampliamente con sus socios internacionales para prevenir el crimen y recuperar los fondos robados", destacó el fiscal federal interino del distrito sur de California, Randy Grossman.