
Warren Buffett, de 95 años, dejó hoy de ser el director ejecutivo más anciano del mundo al ceder las riendas del conglomerado Berkshire Hathaway al ejecutivo Greg Abel, pero sus planes no pasan por irse «a casa» y descansar durante la jubilación.
El empresario reconoció en su última carta a los inversores de Berkshire, en clave de humor, que su salud empezaba a decaer pero seguía acudiendo a la oficina cinco días a la semana, fruto de una pasión por el trabajo que reivindicaba para los demás y comparten otras figuras veteranas.
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