La superficie terrestre se desplazó hasta sesenta centímetros en el norte de Venezuela tras la cadena de terremotos ocurrida el pasado mes de junio.
Por lo tanto, los datos obtenidos por un satélite de la NASA permitieron medir con precisión la deformación del terreno después del sismo principal.
Sin duda, los análisis espaciales ayudan a comprender las razones por las cuales ciertas zonas urbanas sufrieron daños mucho mayores que otras comunidades.
En consecuencia, el desplazamiento horizontal afectó principalmente a bloques de la corteza debido a la ruptura abrupta de una falla geológica activa.
La tecnología satelital y la medición del fenómeno sísmico
Por consiguiente, los científicos utilizaron la técnica de interferometría para comparar imágenes captadas por el satélite antes y después del gran terremoto.
Asimismo, la herramienta tecnológica logró registrar simultáneamente los movimientos horizontales y verticales de la superficie afectada por la intensa actividad telúrica.
Es decir, la fractura se originó en el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamericana tras acumular tensión durante largos periodos.
Además, las mediciones obtenidas por el organismo estadounidense permitieron actualizar los modelos de riesgo sísmico y evaluar el estado de la falla.
El impacto en la infraestructura y la planificación urbana
Obviamente, medir el desplazamiento del terreno resulta totalmente indispensable para evaluar daños en carreteras, puentes y edificaciones tras desastres naturales de gran magnitud.
Por lo tanto, la información preliminar generada en tiempo real facilitará las labores de reconstrucción y respuesta ante futuras emergencias en la región.
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