Santo Domingo.- Para Carolina, el primer embarazo no sólo estuvo lleno de dulce expectación y caricias en la pancita, y sus dudas no se limitaban al color de ropa apropiado para la criatura que estaba por nacer. Su sensibilidad estaba a flor de piel, cualquier imagen de un niño sufrido o enfermo le hacía temer por la salud del que se formaba en su vientre, y su temor la llevó al extremo de evitar hasta la televisión.
Santo Domingo.- Para Carolina, el primer embarazo no sólo estuvo lleno de dulce expectación y caricias en la pancita, y sus dudas no se limitaban al color de ropa apropiado para la criatura que estaba por nacer. Su sensibilidad estaba a flor de piel, cualquier imagen de un niño sufrido o enfermo le hacía temer por la salud del que se formaba en su vientre, y su temor la llevó al extremo de evitar hasta la televisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario