Santo Domingo.- Guste o no la idea, la sociedad rinde tan desmesurado culto al cuerpo que en la imagen puede estar el secreto del éxito o el motivo del fracaso. En ese contexto no resulta extraño que cada vez más gente se anime a retocarse o transformarse mediante cirugías plásticas. Pero cuando las personas toman a la ligera la decisión de ir al quirófano, esta “fiebre” por la belleza exterior implica riesgos.
Santo Domingo.- Guste o no la idea, la sociedad rinde tan desmesurado culto al cuerpo que en la imagen puede estar el secreto del éxito o el motivo del fracaso. En ese contexto no resulta extraño que cada vez más gente se anime a retocarse o transformarse mediante cirugías plásticas. Pero cuando las personas toman a la ligera la decisión de ir al quirófano, esta “fiebre” por la belleza exterior implica riesgos.
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